Un amor efímero

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Moreno 851, Tigre.“Es tuya, hasta que se vaya con otro”. Me dijo.

No lo dudé, hice las valijas y partí. Y fue ahí cuando empezó un amor que duraría lo que duran dos peces de hielo en un whisky on the rocks.

Estuvimos juntos un poco tiempo, abrazados, haciéndonos carne uno del otro, como un amor enfermizo.

La primera vez que la vi estaba fea, maltrecha, despeinada y desganada, con pocas ganas de vivir. Quizás por alguna relación fallida del pasado, donde no la trataron bien, vaya uno a saber, en esto del amor hay cada pareja… Dicen que no hay segundas oportunidades para causar una buena impresión, pero la frase no aplica para este amor.

Nuestra segunda mirada, a los ojos, resultó algo del todo no simpática, pero tuve el valor para hacer hincapié en lo importante, su interior. Lo esencial es invisible a los ojos, dicen también por ahí (creo que un principito tomador de mates). Y al tiempo nos fuimos acomodando, uno del otro, y nos empezamos a llevar bien. Y las cosas que me molestaban de ella dejaron de molestarme, y la empecé a mirar con cariño. Un cariño que se fue convirtiendo en amor…

Sus piernas llenas de humedad me hicieron rabiar alguna que otra vez, pero el tiempo es sabio y, de a poco, fui entendiendo que ella no tenía nada que ver. Y el río empezó a tomar protagonismo, dedicándose a separarnos en cada encuentro, haciendo el perfecto rol de enemigo íntimo, llenando de adrenalina cada cita pautada cuando el viento se burlaba de nosotros soplando del sudeste. Fueron momentos únicos, pruebas de fuego para ver si nuestro amor era verdaderamente amor, pero qué difícil intentar salir ilesos de esa magia en la que nos hallábamos presos, nos dejó marcas imborrables en nuestra memoria. Y después llegó el frío, como inventando un nuevo papel de una película que no estaba invitado. Fue, quizás el momento más duro de la relación, en donde yo no quería ceder, ni ella tampoco. Y dudé, como dudan los grandes hombres antes de tomar una decisión importante. Y las dudas, cuando los grandes hombres las saben manejar, se van. Y firmé, hasta la enfermedad y la muerte, un pacto para vivir juntos.

Mi vida fue felicidad, pero duró poco.

Porque, dicen que cuando uno esta cómodo debe moverse, y esa zona de confort me duró apenas unos meses y, te confieso, me hubiera gustado el confort un tiempo más. Aunque algún Mago de Oz haya dicho alguna vez: “pues, no eres un árbol, para eso tienes dos pies”, me animo a contestarle con altura diciéndole que la vida es sabia pero esta vez me dejó a gamba.

Y ahora, que me acaba de decir al oído que en un mes se va con otro, el corazón se me desgarra. Y cuando me mira a los ojos automáticamente corro la mirada, me destruyó su noticia, no estoy preparado, ni física ni mentalmente…

Ojalá la vida nos de revancha, aunque dicen por ahí que “al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver”.

Moreno 851, Tigre, alías “El Club”, quiero decirte que por mis venas va, ligero de equipaje,  sobre un cascarón de nuez, mi corazón de viaje, luciendo los tatuajes de un pasado bucanero, de un velero al abordaje, de un liguero de mujer.

Todo esto fue un cariño que se fue convirtiendo en amor, para terminar como un amor de verano, pasional, exótico, efímero… te voy a extrañar.

2 Comentarios

  1. Sofoschcolnik
    | Responder

    Buena, bo!!

  2. mercedes vidal
    | Responder

    Muy bueno fede Me apreta el corazon Mi Angel.
    cruzgallardo404

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