Distintos sudores – Fin

Él pospuso la reunión de aquella mañana. Ella su clase de canto. Se encontraron a las 9 hs en el bar donde solían tomar sus desayunos. La mesa de siempre. Bajo el árbol. Frente al río. Faustina, la camarera. Qué bueno verlos otra vez, dijo. Te corto el café con leche fría y tostadas ¿no? Le preguntó a ella. Huevos revueltos con palta y aceite de oliva. Le confirmó a él. Los tres sonrieron.

Estás más flaca.
Y vos más peludo.

Él apoyó su brazo en la mesa con la palma de la mano hacia arriba. La miró a los ojos. Ella apoyó la palma en su mano. Se apretaron. Él con los ojos inundados. Ella agarró la servilleta para secarse la mejilla.

Mañana cumplen 32 años de casados.

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