Prohibido correr

En estos casi 120 días de cuarentena, visité a mis viejos varias veces (barrio cerrado). La primera razón, claro está, por una cuestión de vínculo y amor. La segunda, para correr.

Las primeras corridas las hice alrededor del jardín. Después me animé a correr en la calle lateral de la casa, de unos 100 metros. Siempre con un “cuellito” para taparme la boca, esperando que ningún vecino se altere.

Pero hoy fui más lejos. Cansado de los circuitos chicos, armé uno más largo, dónde hay bastante movimiento de autos y con riesgo de algún reclamo u enojo. Mientras elongaba, iba cargando mi mente de posibles respuestas a aquellos que se atrevieran a decirme que está prohibido correr: “perdón, no sabía”, “ah, perdón, mis viejos me dijeron que se podía, yo no vivo acá”, y otras más agresivas, como: “¿por qué no te metés en tus cosas?”, “seguí de largo, dale” o “no me hinches las bolas”.

Salí negativo, con frases en la recamara listas para disparar de un pésimo modo. Pasaron los primeros kilómetros y los pocos autos que me crucé me ignoraron por completo. Aprendizaje: no soy el centro del mundo.

Estaba corriendo sin disfrutar ni poder conectarme, a la espera de algún auto que frene y baje la ventanilla para vomitarle toda mi porquería. Me puse de mal humor y pensé “en el kilómetro cinco freno”, sin siquiera poder cumplir el objetivo de los diez planeados.

A doscientos metros de abandonar, frustrado y consolándome con que por lo menos había transpirado un rato, apareció un auto. Se me puso a la misma velocidad, con la ventana baja y me dijo algo que no llegué a escuchar. Me saqué un auricular y le grité “¿CÓMO?”, a lo que me respondió, manso y con una sonrisa: “Digo, qué felicidad poder correr un rato, disfrutá” y siguió de largo.

Me desarmó, literal, dejé todas las respuestas que tenía en el piso y le grité un “¡MUCHAS GRACIAS HERMANO!” con los ojos vidriosos. No lo conozco, no sé quién es, pero me hizo cambiar la mirada. Metí los 10 kilómetros más rápidos de esta cuarentena.

Segundo aprendizaje, dejar de estar pendiente de los demás y agradecer por los que se cruzan en el camino a recordarme que hay que disfrutar cada paso.

#PasarseEsComoNoLlegar

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