Navegar hacia adentro

Navegar hacia adentro.
Hacia las aguas profundas de quien estás destinado a ser.

En algún momento de la vida, por la necesidad de sentirnos amados y aceptados, empezamos a querer agradar a los demás. Y ahí creamos un personaje: adoptamos costumbres, creencias e ideologías para encajar. A veces para parecernos a quienes nos trajeron a este mundo y otras, para irnos exactamente al extremo opuesto, en una rebeldía que también nos aleja de nosotros mismos.

Y así oscilamos: entre agradar u oponernos, pero pocas veces siendo verdaderamente quienes somos.

Con el tiempo, esa desconexión se profundiza. Y el alma empieza a gritar, pidiendo que hagamos lo que sabemos que tenemos que hacer. El verdadero trabajo interior no es mejorar lo que se ve, sino animarse a ir hacia adentro. Y casi nadie lo hace por una razón simple: miedo.

👉 Miedo a encontrarte con algo que no queres volver a mirar a los ojos.
👉 Miedo a descubrir que dejaste tus pasiones de lado para agradar y ya no sabés cómo volver a ellas.
👉 Miedo al qué dirán si trabajás en vos y empezás de nuevo: una profesión, un estudio, un proyecto, una vida distinta.
👉 Miedo a no estar a la altura. Porque encontrarte con tu verdadera esencia no solo trae luz: también te asusta. No estamos acostumbrados a una vida sin límites, con abundancia, prosperidad y amor.

Entonces elegís vivir la vida que otros esperan de vos.
Hoy leí un párrafo que me hizo mucho sentido sobre un concepto llamado la “Brecha de Integridad”:

“Mientras mayor sea la brecha entre lo que sos interiormente y la manera en que vivís hacia afuera, mayor será la infelicidad que experimentarás. Como observó hace muchos años Ashley Montagu:

“La derrota personal más profunda que sufren los seres humanos está constituida por la diferencia entre lo que uno es capaz de ser y lo que efectivamente es”.

Y el tiempo se acaba.
Vivimos tiempos de cambios profundos; políticos, económicos, sociales, pero sobre todo interiores.
Llegó el momento de hacerte cargo.
De dejar de traicionarte.
De agarrar el timón de tu vida y navegar aguas adentro.
Donde está tu verdadera luz.
Donde está Dios.

Buen domingo.
Fede Gallardo.

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