¿Qué carajo estás esperando para ser feliz?
El fuego sagrado de la vida, que brota como un volcán desde el centro de mi pecho, desbordan mis ojos en ríos de lágrimas.
Siento el transcurrir de la vida por mis venas. Me atraviesa estar vivo.
Vivir de mi propósito.
Trabajar desde donde quiera.
Desbloquear creencias económicas y animarme a tomar la abundancia de la energía del dinero.
Despertarme temprano, meditar y conectarme con Dios que habita en mí. Con mi divinidad más profunda. Acceder al campo de todas las posibilidades y elegir, desde ahí, lo que quiero para mi vida. Agradecerlo porque ya está hecho. Y sonreír.
Leer y enriquecer mi mente con contenido que me hace crecer.
Entrenar, hacer fuerza, hacer gestos de hombre fuerte y reírme frente al espejo mientras otros entrenan con cara de tristeza.
Bailar. Disfrutar de estar vivo.
Alimentarme sano.
Amar a la mujer que me inspira a ser mejor.
Y conectar con las oportunidades que la vida ofrece todo el tiempo. Preguntarme siempre “¿Qué oportunidad tengo frente a esta situación que me presenta la vida?”
A veces uno necesita una excusa para motivarse, para dar el 100%.
Yo no la necesito.
No necesito estímulos para vivir plenamente.
No necesito pinceladas de motivación barata.
Aprendí a habitar un estado de intensidad por el simple hecho de trabajar mi interior, de tomar decisiones y de buscar coherencia. Coherencia con lo que yo quiero para mi vida, no con lo que los demás esperan de mí.
No quería terminar estas palabras con la típica pregunta que dice:
“¿Qué carajo estás esperando para ser feliz?”
Pero voy a terminar con esta pregunta:
¿Qué carajo estás esperando para ser feliz?
Andá y hacé lo que tenés que hacer.
El juego se termina.
Y ganan los más valientes.
Los que aprendieron a controlar su tablero de mando… que está dentro tuyo.
Gran abrazo.
Fede Gallardo












Dejar un comentario
¿Quieres unirte a la conversación?Siéntete libre de contribuir!