A las madres y a la mía

A las que se convirtieron de chica, a las que estuvieron años esperándolo. A las que todavía esperan. A las que adoptaron con el alma y el corazón. A las que vivieron el embarazo en cama, a las que no les costó absolutamente nada. A las que aguantaron nueves meses, a las que aguantaron un poco menos y sufrieron a través de una incubadora. A las que se llenaron de miedos, a las que nada les da miedo. A las que se levantan temprano para levantar la casa. A las que manejan cientos de kilómetros por día. A las que preparan la vianda. A las que buscan las llaves en la cartera. A las que chequean las perillas de la cocina antes de irse a dormir. A las que no encuentran los anteojos y los tienen puestos. A las que llevan a sus hijos al colegio en camisón. A las ansiosas, a las tranquilas. A las que quedaron embarazadas de la persona incorrecta. A las que un día se despertaron y les dijeron “no te quiero más, me voy”. A las que le fueron infieles. A las que no las supieron valorar. A las que se convirtieron en madre, padre, hija, amiga, de un día para el otro; para siempre. A las que están solas, a las que están acompañadas. A las que están rotas por dentro y sonríen por fuera. A las que soportan contestaciones e insultos. A las que se la jugaron y sanaron. A las que entendieron que era suficiente y se empoderaron. A las que viven alegres y sonrientes. A las fuertes y seguras, a las fuertes e inseguras, a todas ellas, fuertes. A las que le dan un beso al padre de sus hijos. A las que lidian con el padre de sus hijos. A las que no patean el tablero por priorizar la paz. A las que patean el tablero por no encontrar la paz. A las que escuchan y aconsejan, a las que escuchan y abrazan, a las que dicen “acá estoy”. A las que se enorgullecen de sus hijos. A las que sufren y lloran por sus hijos. A las que reciben un “Ma, te quiero”. A las que no lo reciben pero lo esperan (ya va a llegar). A las que ponen el hombro, a las que necesitan un hombro. A las que están llegando al ocaso de la vida, a las que recién empiezan. A las que siempre dan y dieron todo. A las que no entienden como hacerlo. A las que lo hicieron como pudieron. A las que se fueron y dejaron huella. A las que están y la empezaron a dejar.

A todas ellas, feliz día de la madre.

Y a la que me sostuvo en su panza por nueve meses. A la que me crió y me malcrió. A la que me llenó de amor. A la que se le inundan los ojos con un abrazo. A la que tengo la suerte de seguir abrazando. A la que dio todo por mí, y lo sigue dando. A la que me acepta aunque quizás no sea el mejor hijo. A la que critiqué por cómo me educó. A la que agradezco cómo me educó. A la que todavía hago renegar. A la que todavía hago sufrir. A la que lo único que quiere es que yo sea feliz. A la que siempre está. A mamá. A vos, vieja, feliz día. Te amo.

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