Maestro, qué bien estamos acá

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rezo-los-espartanosCada viernes a la mañana cuando estamos a mitad de Rosario pienso para mis adentros la misma frase que Pedro le dijo a Jesús: “Maestro, qué bien estamos acá”. Y pasan los viernes, los rosarios, la gente, los presos y la frase se repite y siempre hay un momento en el que quisiera que el rezo dure absolutamente todo el día. Porque siempre pasa “algo” que transforma el cemento en un pedazo de cielo, ya lo dije en otras notas, lo digo cada vez que me preguntan por Los Espartanos, y lo voy a seguir diciendo: el patio del pabellón 8 de Los Espartanos, los viernes a la mañana se transforma en un pedazo de cielo.

En el patio hay varios bancos que rodean la mesa en donde está la imagen de la Virgen del Rugby, pero hay uno que tiene una forma distinta, como si fuera “el trono”. Está justo atrás de la Virgen, en donde se ubica, parado, el preso que quiere rezar ese misterio. No sé por qué, pero curiosamente en ese banco nadie se sienta. Hace algunos viernes que tengo la teoría de que ese lugar es para Jesús, que se sienta con nosotros a tomar unos mates, a reírse, emocionarse, entristecerse y disfrutar de cada Rosario. Y si alguno, por casualidad, llega a sentarse en el lugar de Jesús pienso que el barba justo se levantó a calentar más agua… Cada loco con su tema ¿no?

El viernes tuve la posibilidad de ir a rezar con Clari, mi novia. Estar juntos ahí, sentados, tomando mates, compartiendo el rosario con los presos y con la gente “de la calle” fue una sensación única. Que ella conozca y viva lo que yo vivo todos los viernes fue, para mí, uno de los momentos más importantes de nuestro noviazgo. Fue tan lindo lo que vivimos que Coco se encargó de mimarnos y de hacer ese momento aún más especial. Le pidió al Padre José que leyera el evangelio que habla sobre edificar la casa sobre roca. El Padre lo leyó y le dio la palabra al gestor de Los Espartanos:

El Capitán rezandole a la Virgen de Schoenstatt.“Se me viene a la cabeza cómo se viene construyendo esto, claramente sobre roca, no sobre arena que un día viene uno, al otro día no viene, sino que cada uno de ustedes se fue preparando para lograr estar sólidos. La semana que viene se va Víctor (el capitán), y está sólido, roca no solamente física, sino espiritualmente y de la cabeza está cien mil puntos. Edificó sobre roca y hay muchísimos de ustedes que están haciendo lo mismo. Pero quería destacar y aprovechar no solamente a cada uno de Los Espartanos, sino porque no se ve mucho, a la construcción de familia sobre roca, cómo se generan esas familias que van cimentando sobre la roca con buenos noviazgos, con buenas elecciones de mujeres, que no busco la más fácil sino a la que apunto para que sea la madre de mis hijos y acompañarla con un noviazgo serio. Aprovechar que están Fede y Clari acá, que están construyendo sobre roca y apuntar a hacer fuerzas por el noviazgo, pedir especialmente por los noviazgos serios que hacen a la larga familias serias y que hacen trascender al resto”. 

No agrego estas palabras que dijo Coco para tirarme flores y sacar pecho por mi noviazgo, porque como todos, tiene muchísimos defectos. Solamente comparto mi testimonio porque creo que a otros que, como nosotros, estén tratando de construir un futuro juntos les puede hacer bien vivir este tipo de cosas que ponen por un rato a Jesús en el medio. Puede ser ir a la cárcel, puede ser hacer un retiro, puede ser rezar un Rosario, o puede ser lo que cada uno quiera. A nosotros esa mañana en la cárcel nos hizo sentir que hay algo más, que somos más fuertes porque no caminamos solos…

Además de vivirlo con Clari, el viernes fue un día muy especial. Sentí muy fuerte la vivencia de un GRAN amigo que me dio la cárcel. Y no quiero dejar de compartirla:

El Negro Mendizábal (uno de los de la calle) le viene insistiendo a Gaby (una de las unidades) que rece uno de los misterios. Le llevó bastante tiempo convencerlo, no tengo la cuenta exacta pero me arriesgo a decir que fueron entre 10 y 15 viernes de taladrarlo al pobre pibe… Gaby se armó de valor y custodiado por el Negro se acercó a rezar el segundo misterio. El Negro se sentó en un banquito al lado de él y Gaby empezó a hablar: “La verdad es que no quería pasar pero el Negro me viene insistiendo hace tiempo a que me pare y rece y acá estoy, tengo muchos nervios porque nunca estuve enfrente de todos. Aprovecho para pedir por…” Y el pibe dio una cátedra de cómo se le pide a Jesús, me asombró con la fe y la seguridad con la que habló, un fenómeno. Después de las intenciones de Gaby y de escuchar varias intenciones de los demás, arrancó con el Padre Nuestro…

La imagen de Jesús preso.El 11 de mayo de 2014 murió de cáncer Mateo Pereyra Zorraquin, un chico de 16 años que estuvo 2 años luchando contra su enfermedad. Murió agarrado de la mano de su mejor amigo, Bauti, el hijo mayor del Negro Mendizábal. El dolor y el vacío que dejó Mateo fue enorme pero las gracias empezaron a aparecer.

El Negro rezó mucho por él, por su familia y por el dolor de su hijo más grande. Su forma de rezar fue particular, porque le hizo a Jesús y a la Virgen un pedido muy especial: “Lo único que quiero es que me avisen cuando Mateo entre en el cielo”. Y no se quedó ahí, sino hasta les dijo la forma en que quería que le avisen: “Quiero sentir olor a rosas”. El Negro sabía que muchas veces la Virgen se había manifestado de esa forma, entonces no le pareció tan loco el pedido y rezó muchísimo para que el alma de Mateo entrara en el cielo.

Cuando Gaby estaba rezando el segundo misterio el Negro sintió algo raro.

– ¿No sentís? Le dijo al que estaba al lado.

– ¿Sentir qué?

– Olor a rosas.

– No seas boludo, Negro, estamos al lado de una rejilla con olor a cloaca. 

Intentó buscar cómplices, miró a un lado, miró al otro y nada… Cada uno en la suya, rezando. Pero enseguida se dio cuenta de que no hacía falta que nadie más sintiera ese olor, ese olor era un regalo para él.

Gaby terminó el misterio y le devolvió al Negro su denario “con olor a rosas”, y en ese momento fue tan pero tan fuerte el olor que sintió que rompió en llanto como un chiquito…

Entendió todo.

Jesús y la Virgen se acordaron del pedido.

Mateo entró en el cielo. 

Dos misterios después, el Negro, entre lágrimas, se animó a contar lo que había pasado.

El aplauso fue enorme, el patio del pabellón 8 de Los Espartanos el viernes a la mañana se transformó, otra vez, en un pedazo de cielo.

Pasan los viernes, los rosarios, la gente, los presos y la frase se repite: “Maestro, qué bien estamos acá” y, como dice una canción, “ay, si todos pudieran sentir tu paz”.


 

2 Comentarios

  1. Mono
    | Responder

    Fede, increíble….gracias por “compartir” estas cosas. Abrazo enorme

    • Fede Gallardo
      | Responder

      Un placer Monito, ojalá algún día vengas. Abrazo enorme!

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